Se toma con cuidado una luna
de esas
que seducen al mar
Se le incorpora alguna voz que vista sueños
caminante del agua
húmeda trayectoria de prodigios
de naufragios absuelta
Se las amarra al fuego
y se le ciñen aladas herramientas
colmadas
con las palabras del poeta
constante obrero de puentes y colores
Se le agrega una pizca de temblor
de sonrisas
y promesas
para obtener una ilusión legítima
Se mira hacia adelante con empeño
en un íntimo impulso iluminado
y la esperanza esquiva
la olvidada
se hará presente en nuestra escena.
MARTA RUFFINI
Poeta nacida en San Nicolás (Bs.As.)
Docente, investigadora de Cultura Popular, Psicóloga Social.
De su libro "Plegar la noche" - Yaguarón Ediciones
miércoles, 11 de marzo de 2009
martes, 10 de marzo de 2009
FUNÁMBULO I

Abajo hay una maroma de voces conteniendo impaciencias.
¡No ha de caer allí!
¡Pongan las redes!
Yo persigo esa nada con un extraño miedo,
armándome el presente a mordiscones: una soga febril,
una caña madura
y la esperanza dormida que a ratos despereza.
¿Dónde va toda esa gente?
¿Qué disturbio cercano confundió sus memorias?
Ya no puedo moverme con mi duda; con ella voy hasta el final,
con ella
y los pocos ladrillos que me pesan.
No son teiempos de ruegos ni regresos,
no son épocas de ahogadas inquietudes.
El tiempo es una rueda vieja crujiendo su engranaje
y estoy en lo alto de la noche
sin más tino que el tránsito que tiembla.
Elvio Zanazzi
sábado, 7 de marzo de 2009
8 de marzo, día de la Mujer
Mucho se ha escrito sobre la Mujer. Aunque no soy (ni cerca) un maniático de los recordatorios, esta vez me ganó la llevadera. No pienso en una mujer modelo (en el sentido utópico del término. La mujer se me representa con sus diversos rostros, con sus humanas actitudes, con su dispar inteligencia (al igual que el Hombre). Lo que siempre he valorado de las mujeres es la actitud ante la vida: más llana, más firme, mejor tabicada ante las tragedias y los malos vientos. Digo, respecto de los hombres como género. Debo decir también que las he conocido fútiles y parcas, brutas y tontas (al igual que hombres). Pero permítanme decirles: Son únicas; tienen ese plus que sacan a relucir cuando las papas queman, cuando a los hombres se nos llena el culo de preguntas. Entonces Gracias y pasen lindo su día las mujeres.
PD: Menos la Thatcher, la Condoleza, la mujer de Pinochet, las de los represores que saben de qué laboraban sus maridos, y otras tantas jodidas que andan dando vuelta por este planeta tan acogedor…
Elvio Zanazzi
PD: Menos la Thatcher, la Condoleza, la mujer de Pinochet, las de los represores que saben de qué laboraban sus maridos, y otras tantas jodidas que andan dando vuelta por este planeta tan acogedor…
Elvio Zanazzi
Agosto
La vida que me ofreces me llena las mañanas.
Hasta hace un tiempo cubría de fortunas mis anhelos.
Ahora me llena tardes
Y discrepo con el resto del día
Porque la piel me exige madrugadas y nocturnas
Y ruega ojos ternura en las mañanas.
Elvio Zanazzi
Hasta hace un tiempo cubría de fortunas mis anhelos.
Ahora me llena tardes
Y discrepo con el resto del día
Porque la piel me exige madrugadas y nocturnas
Y ruega ojos ternura en las mañanas.
Elvio Zanazzi
viernes, 6 de marzo de 2009
MOMENTO
Cuando la lluvia aprieta los días que se escurren
en una tarde morada y lenta,
los balcones se vuelven para mirar al cielo
allá en lo alto, donde las estelas del tiempo
contemplan a descarnados seres
que son como volátiles presencias en sordina
llenando los espacios.
Oh, sí, allá van los ausentes
que un día abandonaron este lánguido suelo
reunidos en manojo como de nubes blandas
en los antros azules, en aquellas moradas donde alientan
un tiempo secular, un lento abismo.
CÉSAR BUSTOS
Gran Poeta nacido en San Nicolás en 1913 y fallecido en 1998.
Fotógrafo, artista plástico y escritor.
Colección de bolsillo de autores nicoleños
Ediciones Relámpago (2001)
miércoles, 4 de marzo de 2009
ARGAMASA (cuarta entrega)
El reciente cuidador de vasos era un joven llamado Solgo y pronto sería requerido para otros quehaceres. Pero de ello diremos luego. Hablemos ahora de la emperatriz Lin Yo Huan, de la dinastía de los Sindares . Proveniente de una tradicional familia de Pekín, Lin se crió en palacios y jardines cumpliendo las tradiciones de los elegidos. Hija de padre guerrero y de madre sumisa y tierna, vio pasar desde pequeña las bondades de los privilegios y las maldades del poder. Su niñez transcurrió en la cáscara del poder. Educada con las formalidades de los arcaísmos familiares mostró desde temprana edad habilidades y talentos que sorprendían a los grandes Maestros del Palacio. Era conocida la rigurosidad de la enseñanza; en ello los Sindares se destacaron por décadas. Los mejores maestros eran traídos desde cualquier punto de China, bien pagos y absorbidos íntegramente para la educación de los futuros gobernantes del mayor imperio del planeta. Lin se las arregló para –además de cumplir con las normas de vida tradicional- “espiar” la vida real fuera del Palacio. Utilizó hábiles recursos que le permitieron salir con maestros y custodias fuera de las anchas paredes y enormes salones de la residencia. Reveló vocación por la botánica y pasión por las especies, inclinación que poseía pero exageraba para habituar visitas al campo y exploración del bosque y vegetación de la comarca. Allí descubrió Lin que la vida de los otros no era parecida a la de ella, que había pobres por doquier y sonrisas y tristezas en los rostros de la gente.
Elvio Zanazzi
lunes, 2 de marzo de 2009
ESO ES
Es la partícula más fina del universo recorriendo un aroma de mentas y azahares.
Es la canción que envuelve semitonos irrepetibles.
Es la poesía más tierna que se haya escrito desde la aparición del papiro.
Es el mar con sus destellos mañaneros, cuando campanitas plateadas serpentean la mirada.
Es la llanura cuando los verdes tiñen los valles y la vista aprisiona esa belleza.
Es el silencio de la montaña, las nubes rozándonos la soledad.
Eso es abrazarte.
Elvio
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